9 sept. 2013

En tu habitación

Por: Chamil S.
Quién puede asegurar qué fantásticos espectros veremos en el instante de nuestra muerte? La habitación carecía de los elementos esenciales para los amantes del terror clasico. Limpia, pulcra hasta el ridículo. Ella duerme, su mente desconectada de toda realidad. La noche es apacible, cálida. La luz de la luna se derrama sobre la pared.
Pero a pesar de lo prosaico de la situación, lo ominoso se hace presente.
Primero una corriente eléctrica recorre la espalda de la niña, algo que no tiene conexión con su mente, algo físico; la sacude en un espasmo violento que la arranca del sueño. Su cuerpo supo antes que su mente lo que sucedía, había algo en la habitación.
Cubierta con una manta permaneció inmóvil. Su cerebro buscaba desesperadamente un argumento que contradiga aquel miedo irracional y absurdo; pero su cuerpo no respondía a este llamado a la sensatez, se obstinaba en mantener los músculos tensos. Las fosas nasales dilatadas para inhalar la mayor cantidad de oxígeno posible, parecían las de un animal acorralado...
"No hay nadie"...
Sus ojos recorrían la habitación con una velocidad frenética. Su mente racional estaba estancada repitiendo estúpidamente: "No hay nadie. No. Nadie". Pero esa parte del cerebro inaccesible para la mente racional estaba determinada a mantenerse alerta. Hizo un enorme ejercicio de la voluntad para tratar de dominarse, pero fue inútil.
"Enciende la luz..."
Pensó en su padre, quién ahuyentaba sus infantiles terrores encendiendo la luz del velador, haciéndola sentir un poco tonta por temer algo que sin duda...
"No la enciendas..."
Se detuvo en el momento en que su mano se estiraba hacia el interruptor
"Si la enciendes, lo vas a ver..."
Paralizado su cuerpo, sus ojos se posaron en un rincón de la habitación. Las sombras danzaban alegremente sobre la pared, en algún lugar de la noche ladraba un perro.
"Ahí está... en el rincón..."
Los segundos se estiraban en una angustia indecible. El tiempo se convirtió en algo físico, pegajoso. Ella miraba hacia el ángulo de la habitación. No parpadeaba. En un último y desesperado intento, su yo racional trató de calmarla.
"Ahí no hay nadie. Son sombras y Luna, nada más".
En ese momento le pareció que el bulto del rincón se movía, acaso captando que se dudaba de su existencia. El movimiento fué leve, apenas perceptible, pero innegable. Lo que ella podía entrever desde su posición era una figura, que bien podía ser humana, de pie en el rincón de la habitación.
En este punto algo sorprendente ocurrió en su interior. El horror no cedió, pero dejó de bloquear los procesos mentales, seguía en posesión de su cuerpo en tanto la amenaza continuase; pero liberó su consciencia para que analizara la mejor manera de salir de aquella desesperada situación. Intentó hablar, pero al principio solo pudo producir un susurro que apenas si podía oírse a los pies de la cama..
_Chamil.
Fue consciente de que había dicho el nombre de su hermano, aunque desconocía porqué a pesar de la enorme variedad de monstruos conocidos había pensado justamente en su hermano, quién siempre la había querido...
"Pensaste en él porque está muerto..."
_ Chamil, ¿eres tu?_ alcanzó a decir.
La figura del rincón siguió inmóvil durante algunos instantes, luego su cuerpo se inclinó levemente hacia adelante, sacando el rostro de las tinieblas; la luz de la luna alcanzó el rostro de la figura, un segundo apenas. Lo suficiente como para que ella sepa que no era su hermano, sino algo infinitamente peor.
Toda resistencia se derrumbó. La figura supuraba un odio negro e inhumano que era palpable. La habitación se llenó de un hedor insoportable. Aquello que estaba en el rincón de la habitación dio un paso adelante.
Su boca se contorsionaba en una mueca que intentaba ser una sonrisa; sus ojos eran pozos negros dónde era imposible ver algún rasgo humano. Imposible discutir, imposible razonar con aquel ser que era más bien una voluntad siniestra; sin pasiones, sin deseos; sólo odio y espanto.
Ella se abandonó y se hundió en aquellos pozos negros que eran sus ojos.
El cuerpo sin vida de la niña fue encontrado a la mañana siguiente.
Sus ojos miraban estupudamente hacia el rincón de la habitación.  Derrame cerebral dijeron los médicos. Nadie discutió un argumento tan razonable. El mundo es misterioso. Despues de todo, ¿quien puede decir qué veremos al instante de nuestra muerte?...

8 sept. 2013

Yo. Mis ganas de estar

Nunca abri la puerta de aquel salon. Encerrada en paredes de carton. Yo y mis ganas de quedarme. Mis ganas de quedarme y yo. Lo bueno es un placer. Es una satisfacción de dar lo que tienes. Es un momento de paz. Sueños especializados en lo que la realidad destruirá. Yo. Mis ganas de quedarme y dar lo que nunca habia dado.
Siempre te invito a subir a este tren, un viaje de comodidades, de placeres, de olvidarnos del mundo y hacernos sentir bien.
No hacer caso a falsos comentarios ha sido mi lema. No son casos infalibles. Y mis ganas inquietas de demostrar lo que soy son las que provocan este querer.
Hasta que quieras.




3 sept. 2013

Cucarachas

Hoy, 3 de septiembre, entendi que en el mundo hay seres humanos y cucarachas.... pero no esas cucarachas que vemos y le salimos corriendo, no. Mas bien de esas cucarachas que "son felices" hablando mal de otros. Siempre he pensado que asi como hablan mal de otros delante de mí, asi mismo hablan mal de mí delante de otros. ¿ qué tan interesante hacen de su vida con esto? Nunca encontre un lado positivo a tener la atención del mundo, ¿y ellos que le ven de positivo? Sera que no tienen forma de entretenimiento? Juzguenme si estoy equivocada, pero hacer mal a alguien, haciendo falsos comentarios o cualquier manera de molestar a los demás es una especie de ritual, como un pacto con el diablo. Hoy, hoy mismo me lamenté de haber conocido cucarachas. Ya sé que escribir esto no me hará cambiar el mundo, o cambiar la forma de pensar de otros e incluso actitudes, pero sé que ya estan advertidos para que no se topen con cucarachas de esta manera.