Buenas noches, niña

Le costaba poder dormirse en brazos desconocidos. 
Su tímida mirada siempre hacia el suelo, callando nuevos mensajes de sobrevivencia en su mundo cauteloso. 
Que tierna, que fina. 
Sus manos que defendían de dulces agresiones. 
Sus pies que le enraizaban a su planeta fuera de órbita.
Sus piernas cansadas de caminar por falsos senderos.
Sus brazos que entorpecían los abrazos que guardaba con tanto cuidado. 

Entristecida por cualquier pensamiento de mañosos recuerdos, que llegaban en momentos inoportunos, haciendo que nuestra niña quedara con mirada perdida.
Oh niña de dulces labios, descansa un rato y deja de pensar. Oh niña de piel morena, como quisiera calmar tus penas: Pero son indestructibles, no te dejan tranquila y ya sé que de alguna manera de ellos te quieres deshacer. Te quieres desvanecer.

Descansa "niña de ojos tristes"* , no te preocupes por problemas que tienen solución. 
Cierra tus ojos niña adulta que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo pueda aguantar. 





*Referencia "muchacha de ojos tristes", canción Contigo de Joaquín Sabina




Recapitulando.

*Google images

Cuando miro hacia atrás y veo la yo de antes no extraño para nada lo que fui. No lamento haber cambiado y crecer. No podré ser la fruta madura que todos esperan y aunque me de nostalgia aquellos tiempos de alegría y sin preocupaciones, me enorgullece ser quien soy hoy, aunque no sea del todo cierto. 

Pero vaya! quien me lee piensa que hablo de un gran cambio, y no. A decir verdad no he dejado de ser la misma soñadora que cree en las cosas simples; la ñoña que llega a llorar con cualquier película romántica y más si la comparo con mi vida porque me hace entender que lo que pasa en la vida no es algo nuevo, a todos les pasa; la que se toma las letras de música muy en serio y la que las dedica cuando las palabras no salen tan fácil. Sigo siendo esa tonta peculiar que llora si esta enojada y llora hasta con un libro de Stephen King; la que puede ver sus películas favoritas una y otra vez y recitar los diálogos. Y sobre todo, la que guarda los recuerdos en una cajita y desempolva una vez al año para imaginar. 

Pero soy otra. 


El tiempo me ha bajado de esas nubes de algodón; de algodón dulce que se desvanece de solo tocarlo. He aprendido a dejar de pensar con las emociones, a que pocas cosas me afecten y a que me de igual si el mundo está de acuerdo conmigo o no. Ya entendí que no puedo hacer cambiar las opiniones de los otros por las mías porque, para eso existe la "diversidad cultural" ¿o no?

Recordar como eramos, como reaccionábamos ante las situaciones  y como lo hacemos ahora, eso es vivir. 

Hace un tiempo no sabía que responder cuando surgían esas preguntas de ¿Quién eres?, ¿Que cosas te gustan?, ¿cual es tu canción favorita?, ¿cuales son tus películas favoritas? ¿Que te gusta? ¿Que no te gusta? Era el único momento en que de verdad ponía la mente en blanco como si los Hombres de Negro hubiesen aparecido frente a mí con su Desneuralizador. Ahora tampoco las puedo responder, pero al menos pasan muchas cosas por mi cabeza antes de decir un "No lo sé". Ya ven, es un gran paso para la humanidad. 

Ya no me da miedo pensar en como me veo en cinco años. Y no es que los sueños hayan cambiado pero ahora los pienso, los sueño, los imagino y los digo con mas seguridad. "La yo del pasado" no se atrevía ni a imaginar un episodio y decir "sí, eso es lo que quiero". No estoy segura de que suceda, ni estoy segura de mí misma, pero puedo decir que aunque negativamente lo piense, al menos la mitad de ellos va a suceder. Años atrás no pensaba que llegaría a querer algo, incluso se nota la diferencia de quien escribió en este blog hace un tiempo a quien escribe ahora. No he dejado mi alma de poeta aunque no tenga la menor idea si en realidad es poesía, solo quiero escribir y seguir escribiendo; creyéndome el sueño. 




Mejor relaja los tiempos si el esfuerzo no cuenta

No vale la pena esforzarte si no te van a recompensar, aunque susodichas cosas no sean para el bienestar, algo bien hecho no esta de más. 
No vale la pena darlo todo y recibir en bandeja de plata lo que te retenga de la meta.
No, no vale la pena. 
No vale la pena pensar por otros y ahorrarles el tiempo si no valoran el tuyo y les vale tirarlo por la borda. 
No vale la pena poner vendajes si te apretarán con ella misma. 
No vale la pena la teoría si la practica es una mentira. 
No vale la pena organizar el día y al final procrastinar sin importar que se acumule todo.